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Herramientas de autoconocimiento y superación personal

El cerebro y los aceites esenciales

¿Sabías que tanto los aromas, como la música y el movimiento pueden literalmente cambiar el cerebro?

El cerebro es maravilloso y tiene una capacidad llamada neuroplasticidad, que permite formar nuevas conexiones nerviosas, a lo largo de toda la vida, en respuesta a información nueva, a la estimulación sensorial, al desarrollo, a la disfunción o al daño. Es la renovación del cableado cerebral.

Seguramente estarás bastante familiarizado con el uso de la música para cambiar estados de ánimo, favorecer el aprendizaje y demás…
Un dato interesante es que los aromas también pueden forman parte del contexto de aprendizaje. Son elementos periféricos que pueden contribuir a potenciar cualquier aprendizaje.

El sentido olfatorio actúa principalmente a un nivel inconsciente. Es una extensión del cerebro mismo que se alcanza a través de la nariz. Los nervios olfatorios se conectan directamente a los centros más primitivos del cerebro, las estructuras del sistema límbico, donde se encuentran las emociones, y a los centros más evolucionados como la neocorteza. En ambos sitios el aroma nos lleva a recordar personas, lugares, o situaciones relacionadas con ese olor. A eso llamamos neurofusiones.

Algunos estudios demuestran una poderosa relación entre el olfato, la memoria, los estados de ánimo, las emociones y los pensamientos. Los aceites esenciales tienen la capacidad potencial de generar cambios positivos mediante el vínculo olfatorio y mental.

La doctora Candace Pert, autora de Moléculas de emoción, descubrió en su estudio innovador que existen sustancias químicas de la emoción. De hecho, toda emoción está unida a una sustancia química y nuestro cuerpo tiene que vibrar con cierta frecuencia para experimentar una emoción. Para cambiar la forma en la que sentimos algo, tenemos que cambiar la frecuencia vibratoria del cuerpo. Las emociones pueden describirse como energía en movimiento.

Los aromas, las emociones y los recuerdos están estrechamente relacionados. Los aceites esenciales tienen la capacidad de tocar el alma de la persona y llegar al nivel más profundo e inconsciente de la mente y así disolver viejos patrones emocionales.

Una fragancia puede influir enormemente en distintos niveles de la persona: el físico, mental, emocional, espiritual.

Ahora, debemos tener en cuenta lo siguiente: los aromas tienen un componente objetivo y otro subjetivo. Objetivo en cuanto a que se han estudiado sus efectos de distinta índole y subjetivo en que no todas las personas responden igual al mismo aroma y eso puede deberse también a las neurofusiones. Alguna experiencia del pasado (negativa o positiva) que la persona vivió y está conectada a una emoción. Cuando la persona estando en el momento presente vuelve a oler ese determinado aroma que sintió en esa situación, recuerda nuevamente esas emociones.

Los aceites esenciales pueden servir para el balance entre los hemisferios derecho e izquierdo. Cuando ambos están en armonía, podemos experimentar sensación de calma y bienestar. En el ¨Festival para la mente, el cuerpo y el espíritu¨ realizado en Londres en 1979, John Steeve presentó su ¨espejo de la mente¨: un electroencefalograma portátil para tener una lectura visual real de los hemisferios derecho e izquierdo. Cuando los voluntarios inhalaron aceite esencial la actividad de los dos hemisferios comenzaron a funcionar en simetría uno con el otro. Con este aparato se demostró cómo a los voluntarios, el oler el aroma de Nerolí, les produjo un efecto sedante, apareciendo ondas cerebrales con ritmos lentos similares a los que se registraban en los estados de meditación. Cuando olían el aroma del aceite esencial de albahaca y romero, aparecían ondas coincidentes con estados de mayor claridad mental.
Si bien voy a mencionarte aromas que ayudan para determinadas ocasiones, es conveniente consultar a tu grupo de estudiantes y darles a oler los aromas antes de usarlos para saber si estarían cómodos con ellos y que no sea contraproducente.
Aromas que pueden optimizar tu performance y de tus estudiantes:

Potenciar la concentración, mejorar la memoria y estimular la mente: albahaca, menta, limón, romero, lemongrass.
Crear un clima de paz y armonía: lavanda, incienso, melisa, manzanilla.
Relajar los ánimos frente a una situación de examen: lavanda, manzanilla, azahar.
Sentirse motivado y abierto para aprender: bergamota, naranja, menta, geranio, limón.

Te invito a probar los aromas en tu vida cotidiana y en el aprendizaje. Me gustaría me contaras acerca de esta experiencia.

Y vos, ¿qué clima quisieras lograr con aromas?

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